Los “vicios” del ecologismo

“La sociedad capitalista es una sociedad que corre hacia el abismo, desde todos los puntos de vista, porque no sabe autolimitarse. Y una sociedad verdaderamente libre, una sociedad autónoma, debe saber autolimitarse”

Cornelius Castoriadis

Estamos jodidos

“Estamos condenados. El desenlace es la muerte, con el final de la mayor parte de la vida en el planeta”. El poeta y filósofo Jorge Riechmann comparte la demoledora sentencia del científico social Mayer Hillman acerca del funesto destino que aguarda a la especie humana a medida que avanza de forma irreversible el proceso de volver completamente “asqueroso” su propio nido. Sin embargo, de la desesperación puede surgir también la esperanza: “Hay que repetirlo una y otra vez: paradójicamente, sólo asumir de verdad que no hay solución -que ‘estamos jodidos’- podría abrir un camino que evitase lo peor. Dar por muerta esta civilización, dar por muerta esta economía y esta cultura, darnos por muertos a nosotros mismos, y quizá entonces estar dispuestos a las hoy imposibles transformaciones que nos salvarían”.

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La pandemia y la crisis del sistema

Texto de la ponencia leída en el marco del curso online “El mundo después de la pandemia”, organizado por la Fundación de Investigaciones Marxistas y la Academia de Pensamiento Crítico durante los meses de mayo y junio de 2021.

Teniendo en cuenta la variedad de temas tratados en el resto de las ponencias del curso, me ceñiré a los aspectos en mi opinión neurálgicos que atañen al corazón de la crisis del sistema en el marco del desastre ecosocial provocado por la pandemia. Trataría por tanto de esbozar una respuesta a la pregunta siguiente: ¿por qué el capitalismo, a pesar del formidable despliegue de fuerzas productivas que ha propulsado, es cada vez más incapaz, como prueba la catástrofe en curso, de responder a las acuciantes necesidades de las mayorías sociales?

Para ello haré un rápido recorrido en tres partes tratando de explicar la génesis, los rasgos esenciales y los posibles itinerarios futuros de lo que podría caracterizarse como capitalismo desquiciado. Su esencia se resume en la contradicción insoluble entre los mecanismos a través de los que el sistema trata infructuosamente de asegurar su viabilidad y la consecución de unos mínimos estándares de bienestar para las mayorías sociales.

En primer lugar, haré un somero repaso de los rasgos principales de la evolución reciente del capitalismo, para tratar de comprender las claves del deteriorado contexto en el que se produce el impacto del shock pandémico.

En segundo lugar, me referiré a la absoluta incapacidad de las políticas aplicadas por la gobernanza del capital para hacer frente al súbito colapso multisectorial y al tremendo drama humano provocados por la pandemia.

Y por último, sin demasiada confianza en la fiabilidad de la prognosis, comentaré algunos cursos posibles de la evolución del sistema. Ni que decir tiene que el panorama es todo menos alentador.

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Pecunia delenda est*

“En Utopía han desterrado la codicia por el dinero, no usando de él para nada, evitando así muchas pesadumbres y arrancando las maldades de raíz. Porque, ¿quién no sabe que la solicitud por el dinero es causa de continuas fatigas y desvelos para ahuyentar la pobreza, como si ésta pudiera ser vencida únicamente con la riqueza material”

Tomás Moro

Detengámonos, para empezar, siguiendo al filósofo marxista John Holloway, en la primera frase de El Capital: “La riqueza de las sociedades en las cuales domina el modo de producción capitalista aparece como una gigantesca acumulación de mercancías, y la mercancía como la forma elemental de esa riqueza. Por eso nuestro estudio empieza con el análisis de la mercancía”.

La potencialidad de la riqueza humana se encuentra por tanto atrapada, en el capitalismo, en una apariencia, comprimida por la estrecha faja de la materialidad mercantil. La gigantesca acumulación de mercancías -con su equivalente universal, el vínculo de todos los vínculos, el dinero, en la cúspide- es el corsé que impide el desarrollo de las disposiciones humanas creativas, sometiéndolas a las “continuas fatigas” causadas por el prurito crematístico. Nos hallamos pues, en los hegelianos términos del Marx de los Manuscritos, ante el poder enajenado de la humanidad:

“Si el dinero es el vínculo que me liga a la vida humana, que me liga a la sociedad, que me liga con la naturaleza y con el hombre, ¿no es el dinero el vínculo de todos los vínculos? ¿No puede él atar y desatar todas las ataduras? ¿No es también por esto el medio general de separación? Es la verdadera moneda divisoria, así como el verdadero medio de unión, la fuerza galvanoquímica de la sociedad. Es el poder enajenado de la humanidad”.

¿Acaso cabe una sujeción más irracional de las potencialidades humanas, máxime cuando el estadio actual del desarrollo productivo podría permitir con holgura la cobertura de las necesidades básicas de la especie, reduciendo asimismo drásticamente lo superfluo para adecuar el modo de producción a la preservación de la naturaleza en un planeta habitable?

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El dinero en la pandemia: rescate financiero versus “rescate” social

“Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo”

Santiago Alba Rico

“Si el dinero fuera directamente en ayudas a estos negocios, el cierre podría ser total y se salvarían muchas vidas”. La contundente sentencia fue formulada por Josep Maria Argimon, secretario de Salud Pública de Cataluña que, inquirido acerca de la causa del enésimo incremento vertiginoso de contagios tras la reapertura económica decidida por el gobierno catalán a finales de noviembre, expresó meridianamente la contradicción esencial que simboliza la impotencia manifiesta de las políticas públicas para hacer frente al desastre sociosanitario en curso: la escisión completa entre la esfera monetaria y la fiscal o, expresado de una forma más llana, la privatización casi absoluta de la producción de dinero -incluido el, presuntamente “público”, del banco central- que incapacita a los Estados para implementar las masivas inyecciones de liquidez que requeriría la contención del desastre económico generado por la pandemia. Joaquín López Contreras, infectólogo del Hospital de Sant Pau de Barcelona, abunda en lo anterior: “O los gobiernos buscan dinero debajo de las piedras [sic] e indemnizan a quien sea necesario o no saldremos airosos de esta situación”.

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‘Vida Verde’, edición ‘Emergencia climática’: ¿Cómo nos explotan las finanzas?

Participación, junto a Daniel Gómez Cañete, en el programa de Radio 4, ‘Vida Verda‘, edición ‘Emergencia climática’, del 5-12-2020, presentado y dirigido por Josep Cabayol Virallonga.

Fe de errores: El ‘Fondo de recuperación europeo’, denominado Next Generation UE está dotado con 750.000 millones de Euros, y no con 170.000 como se afirma en el minuto 11’25”

Contra los curanderos de la moneda

Reseña de La gran revelación: De cómo la Teoría Monetaria “Moderna” pretende salvar­nos del capitalismo salvando el capitalismo de Mario del Rosal[1]

“El estudio del tema del dinero, por encima de otros campos econó­micos, es el tema por excelencia en el cual la complejidad se utiliza para disfrazar la verdad o para evadirla, en vez de revelarla”

John Kenneth Galbraith

Al final de la introducción de su texto clásico, Teoría del Desarrollo Capitalista, Paul M. Sweezy –quizás, con la única compañía de Ernest Mandel, el economista marxista más influyente de la segunda mitad del siglo XX- plantea una aparente dicotomía que refleja sin duda un dilema fundamental para cualquier teórico o ensayista en el ámbito de las llamadas ciencias sociales y, muy señaladamente, en las procelosas aguas de la teoría económica: ¿resulta más provechoso abordar prioritariamente la crítica de las falacias de la ortodoxia del pensamiento mainstream,  revelando sus inconsistencias y sus groseras complicidades de clase o, por el contrario, debería centrarse el ensayista crítico en la exposición de su teoría alternativa, resaltando las aportaciones novedosas y esforzándose en divulgar los fundamentos de la tradición o corriente ideológico-teórica a la que se adscribe? Si bien es indudablemente cierto que tal alternativa no es excluyente – el opus magnum marxiano, que lleva por subtítulo “Crítica de la Economía Política”, es un ejemplo paradigmático- resulta, en cualquier caso, una línea de demarcación que atraviesa cualquier obra ensayística con vocación simultáneamente divulgativa y “de combate”. Ni que decir tiene que el ilustre fundador de la Monthly Review se decanta por la segunda opción: la propuesta de un marco de análisis crítico del desarrollo del capitalismo a través de la exposición y la actualización –con aristas sin duda muy discutibles- de la teoría económica marxista, eludiendo por tanto, según sus propias palabras, la “ingrata tarea” de afrontar la crítica de la ortodoxia económica vigente en su época, la teoría neoclásico-marginalista.

El texto que tenemos entre manos transita por la senda opuesta.

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Más allá de la movilidad «sostenible»

Para Carlos Rodríguez, alma mater de 30 Días en Bici, con cariño crítico

Mural del barrio okupado de Errekaleor, Vitoria

El socialismo puede llegar sólo en bicicleta

Jorge Riechmann

El ciclista lo crea todo a partir de casi nada, convirtiéndose en el ser más eficiente energéticamente de entre todos los animales y máquinas que se mueven; y, como tal, tiene una capacidad ímproba para desafiar todo el sistema de valores de esta sociedad. Los ciclistas no consumen bastante. La bicicleta puede ser demasiado barata, demasiado saludable, demasiado independiente y demasiado equitativa como para que le vaya bien. En una era del exceso, es minimalista; y ostenta el potencial subversivo de hacer feliz a la gente en una economía impulsada por la frustración de los consumidores

Jim McGurn

Mucho más que dos ruedas

«Tenemos tan integrados y asumidos ciertos valores capitalistas que no nos damos cuenta del absurdo que supone tener una lavadora en cada casa».

La lapidaria afirmación corresponde a Unai, vecino del barrio okupado vitoriano de Errekaleor, una de las comunidades autogestionadas más importantes del país. «Errekaleor vivo» representa un magnífico ejemplo en curso de una experiencia de vida cotidiana basada en valores anticapitalistas y en relaciones de apoyo mutuo y autogestión. «Vamos a dar un paso más y a prescindir de ciertos servicios en las viviendas como cocinas eléctricas, lavadoras, frigoríficos para tenerlos en zonas comunes», explica Estitxu Vilamor, otra vecina de Errekaleor.

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Radio: ‘Vida verde’, edición ‘Emergencia climática’

Vida verda Emergencia climáticaParticipación, junto al profesor de economía aplicada Antoni Soy y al activista de la asociación 500×20 Salva Torres, en el programa de RNE-4 ‘Vida verda‘, edición ‘Emergencia climática’, del 22-02-2020, presentado y dirigido por Josep Cabayol Virallonga.

El programa versa sobre la incompatibilidad entre el depredador sistema financiero del capitalismo financiarizado y cualquier noción razonable de evitación del inminente choque del sistema económico y productivo actual con los límites biofísicos del planeta.

Entrevista a Alfredo Apilánez sobre la Teoría Monetaria Moderna (y III)

No sólo Astarita, también M. Roberts, A. Shaikh o M. Husson han sido críticos con las propuestas de la TMM

Salvador López Arnal

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Nos habíamos quedado aquí. Quedaba la parte prescriptiva de tu exposición.

La parte prescriptiva de política económica se deduce directamente de tales principios. La TMM ofrece una revolución fiscal para enchufar la manguera del gasto público a la economía real y asegurar -ya que el desempleo es ‘una decisión política’- el pleno empleo absorbiendo el desempleo involuntario generado por el déficit de demanda efectiva del sector privado. Wray señala la tecla mágica: “Siempre pueden suministrarse unas finanzas suficientes para la plena utilización de todos los recursos disponibles a fin de apoyar el desarrollo de capital de la economía. Podemos servirnos del golpe de tecla para llegar al pleno empleo”. Tal planteamiento desemboca en la propuesta política estrella del movimiento: el trabajo garantizado. Como explica Mitchell: “el pleno empleo y la estabilidad de precios están en el corazón de la TMM. Un programa de trabajo garantizado es central para la TMM, es una herramienta clave para tener bajo control la inflación y el desempleo”. Por tanto, dado el nivel correcto de gasto público e impuestos, combinado con un programa de trabajo garantizado, los partidarios de la TMM afirman categóricamente que se puede alcanzar el pleno empleo con estabilidad de precios. Tal planteamiento representa obviamente una herejía para la ortodoxia neoliberal que afirma que el gasto público creador de empleo es peligrosamente inflacionario y la deuda una rémora para las futuras generaciones que lastra el crecimiento y la actividad productiva. Pero precisamente por eso suena tan atractivo, ¿no?

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Entrevista a Alfredo Apilánez sobre la Teoría Monetaria Moderna (II)

La escuela busca convertirse en un programa de política económica para la izquierda reformista en oposición frontal al monetarismo neoliberal

 

Salvador López Arnal

 

Nos habíamos quedado aquí. Recojo la frase: “El dinero es lo único que importa”. Dos dudas: creo entender que incluyes a la TMM dentro de la corriente poskeynesiana. ¿También los partidarios de la TMM se ven así? ¿Nos puedes citar el nombre de algún economista representativo de esa corriente? ¿Steve Keen por ejemplo?

Sí, te diría que la TMM comparte muchos rasgos comunes –también sin duda con alguna divergencia- con la matriz keynesiana. Dentro, eso sí, de su rama izquierda –opuesta al intento de integración del legado de Keynes, limando sus aristas más “subversivas”, dentro de la ortodoxia, perpetrado por Hicks y Samuelson y conocido como síntesis neoclásica- encarnada en la corriente poskeynesiana. Podríamos describir su leit motiv como la prioridad de la lucha contra el desempleo crónico, provocado por el déficit de demanda de consumo e inversión –el principio de demanda efectiva- en un capitalismo que no tiende al equilibrio de pleno empleo y el uso de las políticas fiscal y monetaria públicas como remedio: la función reparadora del Estado, cual Deus ex machina, para arreglar el engranaje averiado que provoca las recurrentes crisis capitalistas.

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