Etiquetado: anarquismo

No vivamos como esclavos

Mientras llegan los mesías de “Podemos” y “Guanyem” con sus procesos constituyentes y pócimas regeneracionistas a salvarnos de la Casta, la Troika y el Pentágono también se puede empezar desde abajo en lugar de confiar puerilmente en la papeleta mágica que nos llevará a la Arcadia feliz. El quid de la cuestión sería: ¿qué es más utópico, pretender hacer “cosquillas” al Poder real mediante los procedimientos electorales y la participación en la tumefacta partitocracia o construir lugares de autogestión para las pequeñas cosas cotidianas, sin pretender asaltar los cielos, pugnando por defenderse de las fuerzas y cuerpos sin más aspiración en principio que la preservación e ir metiendo una cuña en el entramado? O, en las sabias palabras del Subcomandante Marcos en el momento de su vuelta al anonimato: “para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos ni mesías ni salvadores. Para luchar sólo se necesitan un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización”.

“Que no vivamos como esclavos” un recorrido por los procesos de autogestión y economía comunitaria y participativa que están surgiendo a lo largo y ancho de todo el país a raíz de la crisis, del que merece una mención especial el barrio de Exarchia, bastión de los movimientos sociales griegos, autogestionado y protegido por sus propios habitantes donde ni la policía ni los integrantes de Amanecer Dorado se atreven a entrar:  un viaje a la Atenas actual lleno de resistencia y esperanza.

Cuando las cosas estaban más claras

Los únicos valores positivos siguen estando donde estaban, en esa izquierda social por derrotada que esté. Desde esos valores hay que volver a empezar otra vez como si hubiéramos perdido, que de hecho hemos perdido (…) lo que empezó en 1848.
El lado positivo de todo esto sería que, si hay que empezar como en 1847, entonces habría que empezar como si no estuviéramos divididos en las distintas corrientes del movimiento de renovación social, como si todos fuéramos socialistas, comunistas y anarquistas, sin prejuicios entre nosotros, volviendo a empezar de nuevo, a replantearnos cómo son las cosas, en qué puede consistir ahora el cambio, y, sobre todo, al servicio de qué valores, admitiendo de una vez que lo que hay en medio lo hemos perdido.

Manuel Sacristán Luzón Sigue leyendo